Morsa
Morsa vive oculto en la penumbra de un sótano, rodeado de juguetes viejos y pilas de revistas de Nippur de Lagash, junto al hombre (una suerte de Gepetto criollo) que lo encontró siendo niño y lo protegió del mundo. Es un monstruo. Un ser subterráneo más en la larga genealogía de los excluidos: hermano lejano de Erik, el fantasma de la ópera; primo bastardo de la criatura de Frankenstein; pariente secreto de la Bestia y del Hombre Invisible. Todos ellos, como Morsa, condenados no por lo que son, sino por cómo el mundo decide mirarlos.
En torno a esta figura desplazada, Sebastián Grimberg construye un relato oscuro y profundamente humano sobre la identidad y el estigma, la violencia social y la transfobia, pero también sobre la cultura (no la alta cultura, sino esa cultura pop sucia, bastarda y luminosa, que habla en el idioma de los sueños) como refugio posible.
En un mundo que insiste en pedirnos versiones editadas de lo que somos, Morsa es una novela feroz y tierna, gótica y pop sobre el deseo de ser amados: con toda nuestra belleza, con toda nuestra monstruosidad. (Ariadna Castellarnau)